Labor Periodística

 Anatematizando

verdades oficiales

 

Silvia Meave - PeriodistaMi género periodístico favorito es el reportaje; pero la vida me lleva constantemente al artículo de opinión. No es casualidad, a final de cuentas, que los premios que llegué a obtener fueran para mi trabajo en el género del análisis y el argumento. Se me da fácilmente la anatematización de verdades oficiales a fuerza de descuartizar la realidad en sus más pequeños detalles para encontrar el trasfondo de los acontecimientos y la motivación de sus actores.

 

Pienso que para el periodista de vocación no basta la presunta imparcialidad de la mirada y el oído que recogen los hechos en sí mismos. Hay que hurgar en la intención que crea y recrea palabra por palabra, cada dato duro, cada evidencia. Contextualizar anatematiza las verdades a medias, los fundamentalismos y los mitos geniales que tanto dañan a los pueblos.

 

Mi bautizo de fuego en el mundo del periodismo se dio cuando, estudiando todavía en la Universidad, gané un premio por una entrevista que, por cierto, le costó el trabajo a la persona que me dio información relevante sin imaginar que mi trabajo escolar se publicaría en un diario de circulación nacional. Mi entrevista revelaba la opacidad característica de la administración pública en México y a partir de ahí comencé a recorrer todas las secciones de diarios impresos y revistas que estuvieran dispuestas a publicar mi trabajo.

 

Ahora reconozco como privilegio haber aprendido el oficio como los viejos reporteros de los años cuarentas, jugando al detective con los rompecabezas informativos de la fuente de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal. Esto más adelante me serviría para investigar, analizar e interpretar cualquier otro tipo de información.

 

Me gustan los temas culturales, pero me especialicé en temas económicos y financieros porque en México hay muy pocos reporteros que entiendan realmente la realidad de la economía global y que la expliquen al público de manera sencilla. En cambio, el noventa por ciento de la información económica que circula en los medios de comunicación tradicionales es difundida por economistas, disfrazados de periodistas y analistas, que responden a intereses particulares y no de la sociedad. A través de una visión presuntamente tecnicista y un lenguaje esotérico en torno a las ciencias económicas y los terminajos financieros se consumó la Globalización económica y comercial.

 

Entonces, cuando me quedó claro que reportear los temas económicos y financieros sin una contextualización rigurosa de la información puede convertir al periodista en una suerte de agente inconsciente e involuntario de los intereses del statu quo, tomé la decisión de sacar adelante al proyecto tribuDelectus, que derivó al cabo de casi una década en lo que hoy es TribuAméricas, Inc., y que ha sido una respuesta al establishment bajo el concepto de una sociedad informada y emprendedora que aprendiendo a hacer valer sus derechos económicos también comienza a hacer valer sus derechos socio-políticos.

 

Considero que la información periodística es un bien social que como toda riqueza, debe ser distribuida de manera equitativa y por lo tanto, se debe modificar el concepto de anunciante en medios de comunicación con la idea de “el que paga manda” al concepto de patrocinio de responsabilidad o compromiso social. Una nueva dinámica de financiamiento del periodismo, por lo menos en lo que se refiere a Latinoamérica, pues el esquema que planteo existe en países desarrollados, inclusive en los Estados Unidos, obligaría tanto a los periodistas como a los propios anunciantes/patrocinadores (sean empresas, gobiernos, organizaciones o individuos) a transparentar su actuación frente a la sociedad y elevar la calidad de los contenidos informativos para beneficio de la ciudadanía.

 

Es por todo esto por lo que he estado luchando desde que decidí desvincularme totalmente de las empresas tradicionales de medios de comunicación y aposté por el periodismo como una actividad profesional no lucrativa que puede -y debe- desarrollarse con libertad plena en su nuevo espacio natural que es la web con sus múltiples voces.

 

Creo que la Globalización es la fortaleza del periodismo contemporáneo y está en el ámbito de poder de quienes informamos a la sociedad, que la actividad periodística coadyuve a un proceso globalizador que beneficie de manera efectiva a la gente, a todos y cada uno de los ciudadanos del mundo, sin distinción. Esa es mi labor como periodista y la web es y será mi trinchera.